Traducción y tópica psíquica

Presentación

En este cuarto número de ALTER se encontrará la elaboración más reciente de Laplanche en torno a la cuestión de la tópica psíquica (Cf. «Tres acepciones de la palabra “inconsciente” en el marco de la teoría de la seducción generalizada»), así como parte del debate inspirado por este trabajo. Se trata de textos que aspiran a una mejor comprensión de la psicopatología no-neurótica (estructuras psicóticas y borderline, psicopatías, perversiones, trastornos psicosomáticos…).  Las ideas son presentadas y discutidas en el marco  de la teoría de la seducción generalizada y, en particular, del modelo traductivo de la represión,  que intenta dar cuenta de la constitución del aparato psíquico. Según este modelo, desde el nacimiento nos vemos confrontados a mensajes enigmáticos: mensajes que, al estar comprometidos por el inconsciente del cuidador adulto y al no estar el bebé preparado para recibirlos, pueden considerarse traumáticos. Por un lado, el trabajo que supone su traducción/simbolización solo puede tener lugar  après coup;  por otro lado, esa traducción nunca podrá ser completa, por lo que inevitablemente se acompaña, en el mejor de los casos, de una represión. Se trata del proceso que va constituyendo el yo al mismo tiempo que deja fuera unos restos inasimilables –significantes designificados- que forman el inconsciente reprimido.

Ahora bien, avanzando un paso más en esta elaboración, tanto C. Dejours como J. Laplanche se preguntan qué ocurre con los mensajes que, por su carácter excesivamente traumático, no se dejan someter a ese proceso de traducción, de metabolización, que da lugar a la constitución de la tópica. Un término nuevo aparece así en el marco de nuestro modelo: el de inconsciente amential (Dejours) o inconsciente enclavado (Laplanche). Éste será el lugar de lo inasimilable, aquello que en determinadas circunstancias se activará para desencadenar un funcionamiento no-neurótico del cual, por lo demás, nadie está totalmente libre: todos hemos recibido mensajes intraducibles y,  por lo tanto, todos tenemos un inconsciente no reprimido.

El artículo  que encabeza este número es uno de los textos de Laplanche que ha generado más discusión, interrogantes y debate entre sus colegas. Un número especial de Psychiatrie française[1] fue dedicado exclusivamente a su presentación y discusión. Se trata de un texto que pide ser trabajado, y sería interesante que algún día podamos contar con más información sobre el proceso de su creación. Por ejemplo, uno podría preguntarse qué lugar ocupa en este proceso el libro de C. Dejours[2] (2001) (Cf. en este número el Capítulo 3). Las fechas indican que después de su publicación, Laplanche siente la necesidad de escribir «Tres acepciones…» (2003) y es evidente que su elaboración se inspira en ese trabajo de Dejours. Sin embargo, su artículo recién se publica tres años más tarde (2006),  junto con los comentarios que había suscitado entre algunos de sus colegas -que recibieron el trabajo inédito- así como con una respuesta de Laplanche a cada uno de esos comentarios (Cf. en este número una recopilación de parte de este debate: los textos de J.C. Calich, A. Luchetti y F. Martens). Curioso también, teniendo en cuenta estos antecedentes, que C. Dejours no participa en este debate en torno al texto, a pesar de que, en sus respectivos trabajos, ambos autores se citan para marcar –aunque sin profundizar en ellas- tanto sus coincidencias como sus diferencias. No obstante, como se podrá observar, las ideas de C. Dejours están fuertemente presentes tanto  en los comentarios de varios de los autores que participan en este diálogo  como en las respuestas de Laplanche a esos comentarios.

Esta presentación de «Tres acepciones…» en el contexto de un diálogo y un debate nos recuerda la publicación de otro trabajo fundamental de Laplanche: «De la theorie de la séduction restreinte à la théorie de la séduction généralisée» (1986)[3], que  un año después, parcialmente modificado y ampliado,  se convertiría en la Segunda parte de su célebre libro Nuevos fundamentos para el psicoanálisis (1987)[4]. Sin embargo, a diferencia de la discusión que en su momento tuvo lugar a propósito de este artículo, para abrir el debate en torno a «Tres acepciones…» era necesario partir de un terreno común, a saber, el de la teoría de la seducción generalizada, propuesta precisamente en ese texto de 1986. Al respecto es interesante que, en los dos apartados iniciales de «Tres acepciones…», Laplanche siente la necesidad de recordar ese terreno común antes de plantear las ideas nuevas que presenta sobre todo en los apartados III y IV, como queriendo asegurarse de que esas ideas no nos alejen o desvíen de la tierra firme conquistada en un proceso de elaboración que había comenzado hacía varias décadas.

Hemos indicado algunos indicios fácilmente  observables por los que  creemos  que «Tres acepciones…» es uno de los textos de Laplanche que mejor se presta a «ser trabajado», en el sentido en que él mismo utiliza la frase «hacer trabajar». El lector encontrará razones de mayor peso si se introduce en el debate en torno al texto,  así como en el diálogo, menos explícito, con C. Dejours -y posteriormente también con otros autores-  a propósito de estas ideas innovadoras.

Deborah Golergant
Directora Editorial


 

Notas 

[1] «Le concept d’inconscient  selon Jean Laplanche», 3/06, 2006.

[2] Le corps d’abord, Payot, 2001.

[3] Cf.  Etudes freudiennes, n° 27: «De la séduction en psychanalyse».

[4] Amorrortu, 1989.